Cumpleaños

Hoy cumplo un año. Un año sin fumar, no os penséis.

Podía dedicar la entrada a despotricar sobre mi vida anterior como fumador o dedicarla a intentar convenceros de que dejéis de fumar… Pues no, voy a dedicar la entrada a contaros la verdad sobre dejar de fumar. O, al menos, a contaros lo que yo he vivido.

Primero os voy a dar la ficha técnica del vehículo: varón de 35 años fumador durante 20 años de 20 cigarrillos al día.

Dejar de fumar no es fácil. Es difícil. Es muy difícil. Más de lo que te piensas.

Conozco mucha gente que ha intentado dejar de fumar con sustitutivos con nicotina (chicles, parches, caramelos…) y han fracasado. Yo mismo lo intenté hace años con chicles con nicotina y fracasé. Esta vez sólo utilicé caramelos sin azúcar. Pero aprendí que también hay que tener cuidado porque tienen sus consecuencias, tienen unos efectos… digamos sonoro-oloríficos. Y lo descubrí tarde. Para más información: Revista española de enfermedades digestivas v.97 n.2 Madrid feb. 2005

Los primeros días me convertí en Hulk. No me volví verde ni me dio por romper camisas pero me cambió el humor. A peor, claro. Si tuviera que volver a pasar por ello, lo haría coincidir con un retiro en el Polo Norte o algo así para no tener que ver a nadie.

Durante los primeros meses, resistirse a las ganas de fumar es muy difícil. Hay gente que cuenta por ahí que estas ganas intensas de fumar suelen durar unas pocas semanas o un par de meses. Mierda para ellos, duran bastante más. Al menos a mí. Hasta pasados 6 ó 7 meses no dejaron de aparecerme estos cravings. Cuando te aparecen, piensas cosas raras como liarte un cigarro con un folio y hojas de cualquier planta que tengas cerca. Da igual que sea artificial. ¡Mejor si es artificial!

Algunos cuentan que cuando dejaron de fumar comían más por la ansiedad. A mí no me pasó, yo comía lo mismo. Y engordé. La nicotina adelgaza, esto es así (Nicotine Induces Negative Energy Balance Through Hypothalamic AMP-Activated Protein Kinase).

Creo que no ha habido un solo día desde aquel 2 de Octubre de 2014 en el que no me haya acordado del tabaco. A veces pienso: “cuando termine esto, me fumo un cigarrito”. Y luego me acuerdo de que ya no fumo  😐

Yo no he conseguido superpoderes como esas personas que cuentan que, al dejar de fumar, los sentidos del olfato y del gusto se les agudizaron. El único superpoder que he ganado es respirar: ahora me entran como quince mil millones de veces más de aire en los pulmones. Así a ojo.

También he conseguido cansarme menos. Hasta me he puesto a correr  :-)

Y me ha mejorado el tránsito. No como a José Coronado pero las cosas van bastante mejor.

He ganado espacio en los bolsillos porque no llevo ni tabaco (fumaba de tabaco de liar) ni mechero. También me ahorro la preocupación de no salir a ningún sitio sin tabaco.

Y ahora gasto menos dinero. No me da para comprarme un yate pero sí para algún caprichillo.

Y Eva dice que ya no huelo mal y que cuando me besa no parece que esté besando a un cenicero lleno de colillas.

Y bueno, también se han reducido las posibilidades de que desarrolle un cáncer o una enfermedad coronaria. Poca cosa.

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